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Fuerte sopló el viento del norte, rugieron feroces los volcanes del sur, el mar iracundo asoló las costas, la inflexible tierra tembló,  y entonces...

llegaron ellos.

Hace casi 500 años, o tal vez un poco más, la guerra cubría el continente. El reino de Areyxo, las gentes acaudaladas del interior de las murallas, la gentes sin preocupaciones, esos cuyo mayor quebradero de cabeza eran los eventos festivos del mes, sintieron la llamada de la codicia. Ese sentimiento tan propio en la naturaleza humana que se asentó en sus corazones a pesar de que Agafe intentó calmar los ánimos. Fue en vano... Las tropas bien entrenadas en los campos de Areyxo partieron en busca de la conquista y apropiación del resto de territorios, hacia el norte de la tierra conocida. La guerra que se desató fue como ninguna otra conocida hasta el momento. La crueldad y la malicia que cubrió la tierra fue vergüenza y orgullo para los dioses. Algunos dioses favorecieron a sus propios pueblos, como Jandar, para sembrar el caos y degustar el sufrimiento, y otros como Agafe que ayudaban a los más indefensos. Las disputas entre los dioses y el libre albedrío de los humanos hacía que la guerra no presentase un final a corto plazo. Ya nada parecía que fuese a acabar con aquel desastre que ya duraba casi cinco años... 

Finalmente. ante tanto desastre se accedió a firmar la paz de Dhull. Lideres de todos los reinos irían a firmar el acuerdo de paz hasta el templo de Dhull. Allí donde habitaban los monjes y sacerdotisas de los oráculos de los dioses. Todos los dioses eran venerados en el continente, por supuesto cada reino tenía su favorito, pero en aquel templo imparcial, todos los dioses eran importantes. 

Con los dioses como testigos de sus buenas intenciones, llegó un nuevo caos. Lo que sería el comienzo de una nueva era. Un hecho tan importante que daría pie a la creación de una nueva medida de tiempo. A.L y D.L (Antes de la Llegada y Después de la Llegada

Aquellos seres que hicieron junto con sus propios dioses la estabilización del continente. Ayudaron a reconstruir los territorios destruidos. A sanar a los heridos. A enterrar a los muertos... Y sus dioses eran seres que inspiraban  y abrigaban aquello que los dioses antiguos no habían cubierto todavía. 

Actualmente, en el año 496 D.L, las convivencia entre criaturas y humanos es de lo más normal. La magia es algo común. A pesar de que los Escuderos de las Puertas del Cielo, cuya sede se haya en Areyxo, más allá del tercer volcán, buscan erradicar lo que ellos llaman "plaga". 

¿Serás parte de quienes buscan una convivencia armónica o por el contrario unirás fuerzas con los Escuderos para limpiar lo que una vez fue territorio exclusivo humano?

 

Salón del palacio
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#EquinoreRP

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