
Sacerdocio
Crónicas de Equinore
CROTHA
La cruel y juguetona diosa nació de las súplicas angustiosas de una mujer. Pero no una cualquiera, si no una bruja poderosa cuyo corazón había sido roto. Esta bruja se quedó prendada de un elfo. Lo amaba con locura, en cuerpo y alma, pero este no sentía lo mismo por ella y terminó por casarse con una hembra de su propia raza.
La bruja, llena de ira, suplicó a Belssa que la ayudase, clamando por venganza contra el recién desposado elfo por haberle partido el corazón. Pero no era la venganza algo que la bondadosa diosa se viese capaz de llevar a cabo, así que entre todos los dioses dieron vida a una nueva deidad: Crotha, la personificación de la destrucción y la violencia en su estado más puro.

Las criaturas del fuego eran las únicas que carecían de un dios al que adorar. A la llegada de Crotha, ésta se vio inmediatamente atraída por el fuego y su caótica naturaleza, por lo que tomó a las criaturas ígneas (como los gafenui) bajo su protección.
Cuando tuvo lugar el éxodo de las criaturas y los nuevos dioses llegaron al nuevo continente junto a sus ahijados, se encontraron con que no eran las únicas deidades allí. Crotha se topó de bruces con Agafe, que era la diosa perfecta para las criaturas que hasta el momento sólo la habían venerado a ella. Esta situación provocó que la corrompieran los celos.
Es la deidad más joven, y por tanto la más inmadura. Sus sentimientos tienden a ser fuertes y volátiles. Un ejemplo es el amor que siente hacia Agafe, algo que no sabe gestionar y que convierte en jugarretas contra ella. Confía en que, en algún momento, la diosa del fuego se fije en ella.