
Sacerdocio
Crónicas de Equinore
LEYENDAS
Areyxo
Una de las leyendas más antiguas es la del silbido del viento, una historia que comienza incluso a la llegada de las criaturas mágicas. Se decía que el viento, antaño, fue un hombre. Un joven que vivió en Areyxo cuyo nombre ya ha pasado a la historia. Según narra la historia, el joven era mudo. Su boca no podía producir sonido alguno. Por ello amaba escuchar a quienes no solo podían hablar, si no que sus voces eran perfectas para el canto.
Un día vio a una joven hermosa, como una bendición de Agafe andando entre los mortales. La joven entonaba canciones con una belleza que robaba el aliento. Y el joven sin voz no fue la excepción. Se armó de valor y como buenamente pudo, le profesó su amor. Pero la joven era tan bella y talentosa como cruel y vanidosa. ¿Como alguien como ella iba a estar con un hombre incapaz de emitir sonido alguno? Era la cualidad más buscada entre las gentes de Areyxo. Alguien que no tenía talento para cantar estaba condenado a la marginación.
Y el humillante, y público, rechazó con el que la joven cantante obsequió al joven mudo fue la pieza clave para hacer de aquello una realidad.
Nadie quería saber nada de él. Nadie se prestaba para intentar entenderle. Era un despojo. Un don nadie. No había lugar para él…
Vagó sin rumbo, desolado… Y fue Agafe quien se atrevió a darle cobijo. Sería una voz, una voz especial. Sería el crepitar del fuego. Y al joven le gustó, al fin tener una voz. Aunque en el fondo, soñaba con vengarse algún día…
Pasaron los años, los siglos… Él mantenía el crepitar del fuego. Y entonces llegó Crotha quien al conocerlo pudo sentir la ira y la sed de venganza que descansaba en el pecho del joven. Y le ofreció un trato. Robar voces. Cuando el viento es muy fuerte, cuando hace mucho frío… Es el joven sin voz quien pasa arrebatando a los incautos que no se protegen su voz durante un tiempo. Y en el valle de Axara, el valle infinito, el valle de la locura, la vía más rápida para llegar a el templo de Duhll en peregrinación desde Areyxo, se dice que puedes escuchar voces de gente que no está allí, susurrando tus peores pecados.


Vraenatis


Próximamente.

Principado de las Islas
Cuentan las malas lenguas que en noches sin luna y durante las tormentas más duras se pueden escuchar los lamentos de las almas en pena merodeando por las aguas, muchas de ellas son marinos que nunca recibieron apropiada ceremonia al morir en el mar, otros son seres escapados del mismo infierno de una de sus puertas cercanas, enterradas por los dioses en el mar. Mucha gente que se los encuentra dice no volver siendo el mismo, comienzan a escuchar cosas por días, u otras veces no pueden dormir bien por semanas, asaltados constantemente por pesadillas de ser arrastrados al mar.
En el norte de Aan Verdes hay gente que dice ver monstruos gigantes que atacan a los barcos de aquellos que le desagradan a los dioses o que se aventuran en lugares muy alejados de la tierra. Más de una vez jóvenes aventureros van hacia las peligrosas Aguas de los Monstruos, de pocos se ha vuelto a escuchar de nuevo.
En una de las islas que compone la compañía hay canciones sobre las copas del “Sin Ojos”, cálices llenos de joyas usados por reyes de antaño ya olvidados. Se cuenta que Sin Ojos era un cruel saqueador de los mares que torturaba de formas innombrables a quien cayera bajo su yugo, un día un navío protegido tanto por espada y por plegaria de las sacerdotisas a bordo pasó por las cercanías de su territorio. y la capturó para sí. Como castigo por tal afronta, se cuenta que “Sin Ojos” murió en una tormenta perfecta en el mar, y que su alma y la de su cruel tripulación quedaron unidas a las gemas, y quienes posean las copas se verán lentamente poseídos por los crueles y sanguinarios marinos.

