
Sacerdocio
Crónicas de Equinore
SANTUARIO DE DHULL
En el centro del continente. Allí donde se unen todos los territorios terráneos de Equinore, se alza una majestuosa construcción cuya primera piedra se desconoce cuándo fue colocada. Ese espacio, bendito y respetado por todos los que habitan en el continente, es donde llegan a presentar sus plegarias, sus rezos y anhelos aquellos que buscan algo de los dioses.
El Santuario de Dhull es el templo más grande de Equinore y se dice que allí mismo fue donde surgieron los dioses.

Su culto está entregado a todos los dioses, por lo que sus sacerdotes y sacerdotisas conviven los unos con los otros, algo que no sé da a no ser que una corte profese también pleitesía a varios dioses.
Al ser un lugar sagrado cualquier cosa que acontezca entre sus muros está considerada presenciada por los dioses y por tanto llevar a cabo cualquier actividad que quiebre o vaya en contra de lo que se haya pactado allí es tomado como blasfemia y dando igual el cargo que ostente quien lo haya cometido, los propios Dioses toman parte para hacer pagar ese ultraje y la mayor suerte es que se lleven la vida de quien rompa su pacto.


Tras la llegada de las criaturas mágicas los sacerdotes y sacerdotisas de Dhull se plantaron en un claro lado de animadversión ante esos nuevos dioses que traían consigo. Se postularon claramente en contra de esos dioses falsos. Hicieron llamamiento al pueblo para que no cayesen en sus trampas, para que no fuesen presas del pecado de simpatizar con esas criaturas infames y su cultura pagana.
Pero de un día para otro algo ocurrió que les hizo no sólo cambiar de parecer, si no abrir las puertas de Dhull al culto de estas nuevas deidades. El secreto de lo que ocurrió en Dhull tan solo lo saben quienes son sacerdotes y sacerdotisas tras sus muros.
Se realizó una ampliación de los muros del edificio que antes ya era de por sí dantesco para poder albergar a los sacerdotes y sacerdotisas que deseasen entregar su vida a los nuevos dioses.


